Iglesia en Chile necesita recuperar la confianza y crear comunión, dice Mons. Lorenzelli

VATICANO, 21 Jun. 19 (ACI Prensa).- Mons. Alberto Lorenzelli, nuevo Obispo Auxiliar de Santiago de Chile y que será ordenado este sábado 22 por el Papa Francisco, afirmó que uno de los principales desafíos de la Iglesia en este país es recuperar la confianza y crear comunión.

La ordenación episcopal del nuevo obispo tendrá lugar en la Basílica de San Pedro

a las 6:00 p.m. (hora de Roma) y será concelebrada por varios obispos, cardenales y presbíteros.

Como Obispo Auxiliar, Mons. Lorenzelli colaborará con el Mons. Celestino Aós, Administrador Apostólico de Santiago de Chile.

Por este motivo, ACI Prensa y EWTN Noticias realizó una entrevista a Mons. Lorenzelli antes de su ordenación episcopal en la que describió cuáles serán sus desafíos prioritarios en esta sede episcopal.

“Primero, a nivel personal yo entiendo bien que mi primera tarea es colaborar con Mons. Celestino Aós, a quien conozco, aprecio y estimo muchísimo como persona por su serenidad y por su espiritualidad. Entonces está será mi primera tarea”, señaló Mons. Lorenzelli a ACI Prensa.

En esta línea, Mons. Lorenzelli reconoció que “ciertamente la diócesis presenta desafíos como todas las diócesis del mundo”, pero, en su opinión, la primera en Chile y sobre todo en la Iglesia de Santiago, será el “recuperar la confianza en la Iglesia” porque se han dado “motivos también para dudar”.

“Hemos perdido muchas veces el rumbo de cómo teníamos que servir esta iglesia. Y eso creo que es una tarea fundamental, y para hacerlo y para crear la confianza, la primera cosa es crear comunión”, destacó el nuevo Obispo Auxiliar.

En este sentido, Mons. Lorenzelli señaló que buscará crear “comunión en el clero, comunión con los fieles” así como también brindar “una atención particular a nuestros jóvenes, porque los jóvenes cuando no nos ven a nosotros, sobre todo Iglesia institucional, personas creyentes, personas creíbles y personas auténticas, claro que la confianza se pierde”.

De este modo, el Obispo Auxiliar electo de Santiago de Chile explicó que se trata de “un clero que nuevamente se ponga la camiseta y que con el escrito ‘Jesús’ y que pueda llegar a Jesús por María, yo creo que ya da un significado y una motivación a nosotros sobre cómo servir el pueblo de Dios. Esto creo que es el camino primero que tenemos que hacer para nuestra iglesia”, expresó.

Vitalidad de la Iglesia en Chile

Además, Mons. Lorenzelli quiso resaltar “la vitalidad de la Iglesia chilena” y recordó que “hay una religiosidad popular muy fuerte en el pueblo chileno, un amor por Jesús, un amor por la Virgen María, la Virgen del Carmen, y una presencia, porque la realidad es muy amplia.

“Yo vi por ejemplo, el compromiso de muchísimos fieles, muchos laicos, en las capillas en donde ellos son los protagonistas preparan, el sacerdote es uno más que entra por su ministerio a celebrar la Eucaristía, pero quién acompaña después durante la semana son ellos, los que visitan la familia, los ancianos, los enfermos cuántos van a entregar la comunión todas las semanas a aquellos que no tienen la posibilidad de frecuentar”, dijo.

También, el nuevo Obispo Auxiliar de Santiago de Chile señaló que existe “una vitalidad de tipo cultural” y añadió que “en muchos grupos, en muchas asociaciones, en muchos en movimientos, existe un conocimiento del magisterio del Papa Francisco con mucho cariño, pero también un conocimiento que expresa una inteligencia de la fe y esto me parece que es la parte más positiva que tenemos que valorar”.

Sin embargo, reconoció que tras los escándalos de abusos sexuales en Chile “seguramente hubo algunas pérdidas de personas” que no frecuentan más a la Iglesia porque perdieron la confianza, pero confió “creo que se va a recuperar, y se va a recuperar porque el pueblo chileno es un pueblo fiel”.

Por último, Mons. Alberto Lorenzelli describió a ACI Prensa y EWTN Noticias cómo supo de su nombramiento episcopal. “Para mí fue una sorpresa, porque en la mañana me llamaron de la Congregación de los Obispos y me entregaron ya un nombramiento. Y yo quedé un poquito sorprendido y dije: ‘Bueno pero, yo no me siento para este rol’. Y no lo hacía por falsa humildad, sino porque entendía que era algo de muy significativo y desafiante”.

“En la tarde me llamó a mi casa el mismo Santo Padre y me dijo: ‘Hoy quiero hablar contigo’ y fui. Tuvimos una hermosa conversación, una acogida paternal, fraternal, que me hizo sentir mucho gusto. Y aunque en mí, estaban todas mis preocupaciones, mis dudas, y mis dificultades a aceptar… y en ese momento me pedía hacer una opción así importante, no tanto como un favor a él, sino como un bien para la Iglesia, y entonces, como nosotros Salesianos tenemos el deber de obediencia, no solo a los superiores, el primer superior nuestro es el Papa, ahí le dije: ‘Bueno Santo Padre me dé su Bendición’, que me impartió, y me dio mucha serenidad y mucha paz”.

“Es algo que yo no quería, que yo no busqué, pero el Papa me lo pide. Entonces con ese espíritu, confío y me pongo en las manos del Espíritu”, concluyó.

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