Cambio climático: “Son los pobres quienes pagan el precio más alto”, denuncia el Papa

(ZENIT – 7 julio 2019).- “Hacer resonar fuertemente y claramente que son los pobres quienes pagan el precio más alto de la devastación ambiental”: esta es la misión que el Papa Francisco confía al foro sobre la ecología integral organizado en Italia, en Amatrice, este 6 Julio 2019.

En un mensaje de video, el Papa se dirige también al foro “Planeta Amazonia”, la segunda iniciativa de este tipo de las Comunidades Laudato si ‘- movimiento de personas y asociaciones comprometidas en la difusión del pensamiento de la encíclica homónima, promover un estilo de vida y valores al servicio de la ecología integral.

“Las heridas infligidas al medio ambiente son inexorablemente heridas infligidas a la humanidad indefensa”, dijo el Papa en su mensaje, en el que recomienda una conversión: “No habrá una nueva relación con la naturaleza sin un nuevo ser humano”.

Al denunciar “una mentalidad ciega y destructiva que prefiere el beneficio a la justicia” y “la actitud depredadora” del hombre, suplica la causa de la Amazonía: “El hombre no puede permanecer como espectador indiferente frente a esta masacre, y la Iglesia aún menos puede permanecer muda: el clamor de los pobres debe resonar en su boca, como ya lo subrayó San Pablo VI en su encíclica Populorum Progressio.

El Papa también recomienda “la alabanza”: “Frente a tanta belleza, con una admiración renovada, con los ojos de los niños, debemos ser capaces de apreciar la belleza de la cual estamos rodeados … la contemplación y la alabanza llevan al respeto”.

Mensaje del Papa Francisco

Saludo cordialmente a los organizadores y participantes del 2º Foro de las  Comunidades Laudato si´, celebrado en un territorio devastado por el terremoto que azotó el centro de Italia en agosto de 2016 y que, más que otros, pagó un precio muy alto en número de víctimas.

Es un signo de esperanza encontrarse en Amatrice, cuyo recuerdo está siempre presente en mi corazón, dedicándose a los desequilibrios que devastan nuestra “casa común”. Esto no es sólo un signo de cercanía a muchos hermanos y hermanas que aún viven en el vado entre el recuerdo de una terrible tragedia y el lento ritmo de la reconstrucción, sino que también expresa el deseo de dejar claro que son los pobres los que están pagando el precio más alto por la devastación del medio ambiente. Las heridas infligidas al medio ambiente son inexorablemente heridas infligidas a la humanidad indefensa. En la encíclica Laudato si’ escribí: “No habrá nueva relación con la naturaleza sin un nuevo ser humano. No hay ecología sin una antropología adecuada. » (n. 118)

Después de haber afrontado el año pasado el tema de los plásticos que ahogan nuestro planeta, vosotros reflexionáis hoy sobre la grave e insostenible situación de la Amazonía y de los pueblos que la habitan. Inspirándoos así en el tema del Sínodo de los Obispos, que se celebrará el próximo mes de octubre para la región panamazónica y cuyo Instrumentum laboris ha sido presentado recientemente.

La situación en la Amazonía es un triste paradigma de lo que está sucediendo en muchas partes del planeta: una mentalidad ciega y destructiva que prefiere el beneficio a la justicia; pone de relieve la actitud depredadora con la que el hombre interactúa con la naturaleza. Por favor, no os olvidéis que ¡la justicia social y la ecología están profundamente interconectadas! Lo que está sucediendo en la Amazonía tendrá repercusiones globales, pero ya ha destruido a miles de hombres y mujeres desposeídos de sus tierras, se han convertido en extraños en su tierra, despojados de su cultura y tradiciones, rompiendo el equilibrio milenario que unía a estos pueblos a su tierra. El hombre no puede permanecer como espectador indiferente ante esta masacre, y menos aún la Iglesia puede permanecer en silencio: el grito de los pobres debe resonar en su boca, como ya señalaba san Pablo VI en su encíclica Populorum progressio.

Promovidas por la Iglesia de Rieti y por Slow Food, las Comunidades Laudato si’ se comprometen no sólo a hacer resonar la enseñanza propuesta en la encíclica del mismo nombre, sino a promover nuevos estilos de vida. Desde esta perspectiva pragmática, me gustaría confiarles tres palabras.

La primera palabra es doxología

Ante el bien de la creación y, sobre todo, ante el bien del hombre, que es la cumbre de la creación, pero también su guardián, es necesario asumir la actitud de la alabanza. Frente a tanta belleza, con renovado asombro, con los ojos de niños, debemos ser capaces de apreciar la belleza que nos rodea y que el hombre también teje. La alabanza es el fruto de la contemplación, la contemplación y la alabanza llevan al respeto, el respeto se convierte casi en veneración frente a los bienes de la creación y de su Creador.

La segunda palabra es Eucaristía

La actitud eucarística hacia el mundo y sus habitantes sabe tocar el estado de don que cada persona viva lleva dentro de sí misma. Todo se nos da gratuitamente, no para ser saqueados y fagocitados, sino para convertirnos a su vez en un don para compartir, un don para que la alegría sea para todos y, por tanto, mayor.

La tercera palabra es ascetismo.

Cualquier forma de respeto nace de una actitud ascética, es decir, la capacidad de saber renunciar a algo por un bien mayor, por el bien de los demás. El ascetismo nos ayuda a convertir la actitud depredadora, siempre en alerta, a asumir la forma de compartir, la relación ecológica, respetuosa y cortés.

Espero que las Comunidades Laudato si´ puedan ser las semillas de una forma de vivir el mundo renovado, de darle un futuro, de proteger su belleza e integridad para el bien de todos los seres vivos, ad maiorem Dei gloriam .

Os doy las gracias y os bendigo con todo mi corazón. Orad por mi

Vaticano, 6 de julio de 2019.

FRANCISCO

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