Estos nativos de América del Norte podrían ser declarados mártires y santos

Redacción Central, 13 Ago. 19 (ACI Prensa).- Siete años después de la canonización de Santa Kateri Tekakwitha, en 2012, se ha comenzado a revelar un legado de potenciales santos indígenas para la Iglesia Católica, e inclusive cientos de mártires, todos provenientes de América del Norte.

Un reciente artículo del National Catholic Register, explica que están comenzando nuevas causas de canonización y que una organización sin fines de lucro como la Conferencia Tekakwitha, viene ayudando a reintegrar a los católicos “con esta herencia de santidad en las Américas”.

“El plan para la santidad, como se ejemplifica entre cada uno de estos, y, de hecho, cada santo, es su completo y total abandono a Jesucristo. Estos santos y futuros santos nativos americanos arrojan luz sobre la libre elección que hicieron para seguir a Cristo, sin importar el costo”, dijo Robert Barbry II, director ejecutivo de la Conferencia de Tekakwitha, organización comprometida con la defensa y la evangelización en nombre de los pueblos indígenas de América del Norte.

Dos de las principales causas que hoy involucran la santidad católica nativa son el Siervo de Dios Nicholas Black Elk, y el grupo conocido como los Mártires de La Florida, que incluye a cientos de hombres, mujeres y niños católicos nativos que fueron martirizados por su fe por protestantes ingleses.

Black Elk o Alce Negro

La historia de Black Elk (Alce Negro) o Heháka Sápa (1863-1950), ha sido contada en parte a través de “Black Elk Speaks”, un relato biográfico sobre sus días de juventud como un hombre devoto del pueblo de Lakota, hasta la masacre de Wounded Knee, que ocurrió en la reserva india de Pine Ridge, ubicada en el estado estadounidense de Dakota del Sur.

Black Elk se convirtió al catolicismo en 1904 y fue un catequista conocido entre los jesuitas como un “segundo San Pablo” y un “ferviente apóstol” por su evangelización entre los lakota. Vivió su fe a través de la tradición lakota y llevó al catolicismo a 400 lakota cuando murió.

Los últimos papeles sobre la causa de Black Elk fueron presentados por William White, un católico lakota en formación para el diaconado y postulador diocesano de esta causa para la Diócesis de Rapid City, en Dakota del Sur.

El evento se dio durante la Conferencia de Tekakwitha, convocada del 17 al 21 de julio en Sharonville, Ohio.

La causa de Black Elk comenzó oficialmente después de una petición con 1.600 firmas que fue presentada a la Diócesis de Rapid City en 2016. El proceso se abrió formalmente al año siguiente y obtuvo la aprobación unánime de los obispos estadounidenses en su asamblea de noviembre de 2018. La fase diocesana concluyó el 25 de junio.

“Nuestra positio (posición sobre las virtudes) está ahora en Roma”, dijo White al Register. 

Ahora que la causa de Black Elk está en la fase romana, White dijo que el equipo diocesano  trabajará en cómo promover la causa en todos los Estados Unidos. También crearán un sitio web y colocarán tierra de su tumba en pequeños contenedores como reliquias.

White afirma que ha escuchado sobre curaciones ocurridas por intercesión de Black Elk, pero se necesita documentar que estas se dieron más allá de la ciencia y que la persona no estaba pidiendo la intercesión a otros santos o a la Virgen María.

“Solo debieron haber estado orando al Siervo de Dios Nicholas Black Elk”, dijo.

White explicó que Black Elk les muestra a los católicos hoy, particularmente a aquellos que luchan con los escándalos en la Iglesia, que su fe no depende de los seres humanos, así como la fe del siervo de Dios no fue disuadida por sus experiencias negativas con los euroamericanos, ya que su fe descansaba completamente en Jesucristo, su Creador y Salvador.

“Creo que la Iglesia realmente necesita eso ahora. ¿Vas a renunciar a tu Salvador debido a la debilidad humana?”, preguntó White.

Los Mártires de La Florida

La doctora Mary Soha, vicepostuladora de la causa y exmiembro de la Comisión para la Canonización de Kateri Tekakwitha, presentó la causa de beatificación de los Mártires de La Florida en la Conferencia de Tekakwitha del 2019. Soha dijo al Register que la causa aún está en la fase diocesana y siguen descubriendo nueva documentación que ha sumado hasta el momento 400 nombres de personas que habrían sido martirizadas. El grupo de la causa lo lidera el apalache Antonio Cuipa, asesinado en una redada por colonos británicos.

“Estamos recibiendo más y más nombres y testimonios”, dijo Soha.

La mayoría de los miembros de la causa son hombres y mujeres laicos que pertenecían a naciones nativas americanas aliadas con España y que fueron asesinados por protestantes ingleses a principios del siglo XVIII. Estos últimos les ofrecieron perdonarles la vida si abandonaban su fe católica y se hacían esclavos. 

Entre estas personas también hay decenas de misioneros católicos e incluso hispanoamericanos nacidos en La Florida, un área que abarca tanto el estado actual de Florida como partes del sudeste actual de los Estados Unidos, incluidos Alabama y Georgia. Algunas de las personas en la causa murieron en la bahía de Chesapeake en Virginia.

Soha dijo que la historia de La Florida es vital para el catolicismo en los Estados Unidos, porque estas misiones son un ejemplo en las Américas acerca de los pueblos nativos que llegarían a abrazar la fe católica sin coacción.

La vicepostuladora contó que los misioneros evangelizaron Florida sin el respaldo de los soldados españoles o las colonias, situación que las misiones de California no pudieron imitar un siglo después. En ese sentido, dijo que los catequistas de hoy pueden aprender de estos mártires cómo “reintroducir a Jesucristo en América”.

“Estos mártires demuestran la calidad de la evangelización que se hizo. Todos estos mártires tuvieron la oportunidad de negar su fe y vivir”, expresó.

Joseph Chiwatenhwa

Precediendo a Black Elk por casi 300 años está uno de los primeros creyentes y protomártir de los pueblos indígenas de Canadá, Joseph Chiwatenhwa (1602-1640). Este hombre trabajó en estrecha colaboración con San Juan de Brebeuf y los misioneros jesuitas franceses (posteriores mártires) y fue alabado por los contemporáneos como el “Apóstol con los apóstoles”.

Chiwatenhwa y su esposa Marie Aonetta fueron elogiados por San Juan Pablo II en un discurso de 1984 ante los pueblos nativos de Canadá reunidos en el Santuario de los Mártires en Midlands, Ontario. El Santo Padre elogió la “manera heroica” en que Chiwatenhwa y Aonetta vivieron la fe católica, y aseguró que “proporcionan incluso hoy (para la Iglesia) modelos elocuentes para el ministerio laico”.

El P. Myles Gaffney, un erudito sobre la vida de Santa Catalina Tekakwith y vicario de la Diócesis de Calgary para asuntos indígenas, presentó un discurso sobre Joseph Chiwatenhwa en la Conferencia de Tekakwitha de este año. El P. Gaffney dijo que los jesuitas escribieron mucho sobre la vida de Chiwatenhwa en la obra “The Jesuit Relations”, que proporciona relatos de los misioneros en las naciones indígenas de Nueva Francia.

“Su virtud es la misma estatura que Catalina o en la misma forma”, dijo el P. Gaffney. 

El Register precisa que mientras “Santa Catalina estaba profundamente comprometida con la vida contemplativa, Chiwatenhwa estaba más comprometido con la vida activa. Pronunciaba ‘discursos intrépidos’, llamando al pueblo Wendat a abrazar la fe en Jesucristo”.

Según la información que se tiene, Chiwatenhwa completó los ejercicios espirituales de San Ignacio Loyola y compuso un poema místico sobre la vida en Jesús poco antes de su muerte, el cual serviría como testimonio católico entre su pueblo y también como anuncio de su martirio.

El P. Gaffney explicó que la muerte de Chiwatenhwa se atribuyó al principio a los enemigos de Wendat, pero luego el testimonio y los hechos indicaron que Chiwatenhwa murió mártir, como predijo.

El presbítero dijo que si la vida de Aonetta (de la cual se conoce menos) y Chiwatenhwa se convirtieran en una causa conjunta, ambos podría ser santos patrones y modelos laicos para la Nueva Evangelización. “No puedo pensar en un mejor momento para esta causa de canonización que ahora”, dijo.

Pablo Tac

Al escribir un libro sobre San Junípero Serra, Christian Clifford, autor católico y profesor a tiempo parcial en el Seminario de San Patricio en Menlo Park, California, descubrió los escritos de un joven santo, Pablo Tac.

“Comencé a leerlos y quedé impresionado”, dijo Clifford al Register.

El autor presentó a Tac en la Conferencia de Tekakwitha, mostrándolo como un joven santo católico de California que debería ser reconocido por la Iglesia universal. Tac fue un erudito indio e indígena luiseño que escribió el idioma, las costumbres y las normas de su pueblo y asistió al Urban College en Roma. Estaba en camino de convertirse en el primer sacerdote luiseño de la recién creada Diócesis de California, pero falleció de forma prematura en 1841.

“Creo que tenemos un gran ejemplo de un joven santo para compartir con la Iglesia”, dijo Clifford, y agregó que se sintió profundamente conmovido por la propia fe y perseverancia de Tac frente a la adversidad.

Clifford dijo que el sistema de misiones en California tuvo consecuencias desastrosas no deseadas para los nativos del lugar, debido a las altas tasas de mortalidad por enfermedades introducidas desde Europa. La única misión que logró superar esas dificultades por un tiempo fue la Misión de San Luis Rey, donde Tac fue bautizado en 1822. Sin embargo, Clifford dijo que también había “cosas realmente hermosas aquí con los nativos que se convirtieron”, y Pablo Tac es parte de esa “imagen poderosa y completa” que está surgiendo sobre la santidad católica nativa de California.

El autor escribió un nuevo libro sobre Tac y dijo que contactó a los líderes luiseños, así como a los franciscanos y a la Diócesis de San Diego, sobre cómo iniciar una causa de beatificación.

Clifford dijo que se inspiró en la causa de Black Elk en mayo para crear la petición en línea, que tiene aproximadamente 150 firmas.

Según los expertos, cada causa potencial presentada cada año en la Conferencia de Tekakwitha, como los Santos Mártires de Kahnawake (la "aldea de oración" Haudenosaunee del siglo XVII a la que se unió Santa Catalina y es el actual territorio Mohawk en Canadá) o el incorrupto Rose Prince de los Dakelh, en el noroeste de Canadá, desafía las narraciones comúnmente aceptadas sobre la historia de la Iglesia y plantea un poderoso desafío para los católicos laicos de hoy en día para aceptar el llamado de la santidad incluso en los momentos más oscuros.

Según el director ejecutivo de la Conferencia de Tekakwitha “podemos mirar las historias de estos santos nativos y aprender que la humildad y la caridad son las luces en el camino hacia la curación y, en última instancia, la santidad”.

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