Qué hacer cuando no te gustan las amistades de tus hijos

Antes de hablar sobre la amistad de los niños, debemos reflexionar sobre las nuestras. Es un hecho que a todas las personas sanas les gustan los amigos y los necesitan porque fuimos creados como seres sociales.

La Biblia enseña que “quien encuentra un amigo encuentra un tesoro” (Eclo 6, 14), pero lo contrario también puede ser cierto, una mala amistad puede ser una fuente de problemas que nos lleva por malos caminos.

Los padres deben rodearse de pocos amigos que sean realmente buenos amigos, para que el niño aprenda que Jesús no tenía muchos amigos, a pesar de vivir en una multitud. Pocos deberían participar en la intimidad, donde se intercambia información personal, porque algunos se acercan con intereses ocultos, en el caso de nuestros hijos, para ofrecer drogas, sexo y cosas ilícitas.

Se debe enseñar a los niños a tener un radar para detectar falsedades. A medida que este radar mejora con la experiencia de la vida, los padres deben ayudarlos y mostrarles cualidades y defectos para que sus hijos puedan hacer un juicio de valor.

Deberíamos enseñar a nuestros hijos el valor de las amistades, y que pueden ser tanto constructivas como destructivas.

Algunos padres dirán que ya lo hacen, pero que sus hijos no aceptan sus consejos. En este caso, esperar en oración y amor son las herramientas para que descubran la verdad por sí mismos. Sin embargo, debemos insistir en que sean selectivos, ya que las malas compañías interfieren con las decisiones que pueden cambiar el curso de la vida. Observa su círculo de amistad y las influencias que traen. El niño en un momento de rebelión puede elegir lo contrario de ese amigo que la Biblia enseña.

Los padres deben ser firmes y mostrar a sus hijos las consecuencias de los malos hábitos que estas personas están ayudando a introducir en sus vidas, y que vivir juntos genera hábitos similares. Ten cuidado de no ser demasiado selectivo, creyendo que no debemos vivir con personas que no sean perfectas. Eso no es cristiano.

Enseñar es mejor que castigar

Aprendamos a ser mansos como una paloma para ayudar a las personas a encontrar su camino de nuevo, e inteligentes como una serpiente para ver quién viene como lobos y con estrategias para corromper a nuestros hijos. La dificultad es mostrar a los niños, sin que tengan que aprender a base de dolor, que no tienen que rechazar a nadie, pero que no deben interactuar emocionalmente con aquellos que pueden dañarlos voluntaria o involuntariamente.

El proceso de observación es muy importante para conocer a alguien y prestar atención a cómo trata a los demás. ¿Esa persona guarda los secretos que ha escuchado de los demás, habla mal cuando el otro está ausente, trata bien a su familia, etc.? Es decir, la forma en que se comporta con los demás probablemente se comportará contigo. Como cristianos, debemos enseñar que hay personas que nos alejan de Dios, “únete a los buenos y serás uno de ellos”. Cuando alguien necesita algo, ¿está esa persona disponible o actúa por interés?

Mira de cerca las acciones de sus amigos

Hay amistades desde la infancia donde los problemas son mordeduras, robar el juguete, golpear. ¡No te preocupes! Esta fase pasa. Solo protege para que no suceda algo grave. Algunos tienen amigos mandones. Observa si es un liderazgo positivo o si tu hijo es demasiado pasivo, ¡y actúa! No hay una cantidad ideal de amigos. Los tímidos tienen más dificultades y los extrovertidos siempre están invitados a todo.

Solo intervén si te das cuenta de que ambos casos le hacen daño a tu hijo. Fomenta la amistad entre hermanos, porque el proceso educativo es el mismo, lo que facilita el tipo de hábitos. Algunos amigos vienen y otros se van, necesitas trabajar con tus hijos para afrontar estos abandonos. Hay amigos que son contrarios a su educación, desordenados, drogadictos … Explica a tus hijos que las actitudes tienen consecuencias, y que no te gusta lo que hacen sabiendo que esto les traerá problemas complicará.

Los padres pueden evaluar mejor las actitudes de los amigos de sus hijos, pero no sirve de nada chocarse de frente, es necesario mostrar los defectos y defectos de carácter en algunas situaciones, mostrar las malas influencias en el día a día de tus hijos. A veces, debes alejar esas amistades que no te gustan sin perder el contacto hasta que tu hijo se dé cuenta de la influencia negativa que este amigo trae a tu vida.

Y si eres creyente, recuerda que no todo se puede cambiar a través del diálogo, pero se puede cambiar a través del poder de la oración.

Por Angela Abdo, via Canção Nova 

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