La Iglesia de San Carlino en Roma, última obra del gran artista Borromini

El verdadero nombre de esta iglesia es San Carlo alle Quattro Fontane, pero es llamada cariñosamente por los romanos San Carlino, por sus pequeñas dimensiones: Toda la iglesia entera cabe en una de las columnas que sostiene la cúpula de la Basílica de San Pedro.

Pequeña por sus dimensiones, pero no por su grandiosidad arquitectónica, fue proyectada e iniciada por el gran artista Francesco Borromini.

Encargada por la Orden de los Trinitarios Descalzos y dedicada a san Carlos Borromeo, se encuentra justo al lado de una de las cuatros fuentes que se encuentran en cada una de las esquinas en un cruce de calles muy pintoresco en el monte Quirinal de Roma.

La iglesia es bastante visitada porque es considerada una obra maestra del Barroco, gracias a la genialidad del maestro Borromini, que en tan poco espacio logró dar un sentido de amplitud con una voluptuosa belleza arquitectónica única.

En la fachada dividida en dos pisos se pueden ver representados: al centro a san Carlos Borromeo y a los lados san Juan de Matha y san Félix de Valois, fundador de los trinitarios. Arriba lo adorna un pequeño balcón con un gran medallón sostenidos por dos ángeles, que un tiempo había un fresco de la Santísima Trinidad.

El interior de la iglesia no tiene tanta riqueza decorativa como era habitual en la época, debido a la escasez de recursos económicos pero no deja de impactar su sencilla hermosura sobre todo al ver la magnifica cúpula. Con la forma de un óvalo, ahuecado, en forma de panal representando cruces, hexágonos, octágonos, iluminados por dos ventanas en la base y por la linterna superior. En este trabajo, la diversidad de las líneas se encuentra una vez más en una armonía de formas. En el centro de la decoración de la cúpula hay una representación del Espíritu Santo dentro del triángulo de la Trinidad.

La iglesia también posee al lado derecho un pequeño claustro embellecido por una balaustrada, con elegantes pilares triangulares rectos e invertidos. De esta manera, con gran refinamiento en las líneas, junto al pozo central Borromini logra dar, como en la iglesia, un sentido de acogimiento, a pesar del diminuto tamaño del ambiente.

En la parte inferior de la iglesia se encuentra un cripta con una capilla muy simple que en un principio iba a albergar los restos de Borromini, pero como el artista se suicidó, los trinitarios no quisieron sus restos en el lugar.

Muchos dicen que la iglesia está llena de símbolos masónicos quizás confundiendo con algunos elementos que caracteriza a la orden de los trinitarios como pueden ver en algunas fotos de la siguiente galería:

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